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¿Por qué trabajar las habilidades sociales en grupo?

Cuando hablamos de habilidades sociales, hablamos de habilidades que ocurren entre personas. Aunque el trabajo individual es muy valioso y necesario, hay aprendizajes que solo pueden consolidarse cuando se ponen en práctica con otros niños y niñas. Por eso, el formato grupal tiene un papel especialmente importante en este tipo de intervención.

El grupo como contexto natural de aprendizaje

Las relaciones sociales no se dan en solitario. En el colegio, en el parque o en actividades extraescolares, los niños y niñas interactúan en grupo. Trabajar las habilidades sociales en este mismo formato permite que los aprendizajes se den en un entorno mucho más parecido a la realidad, donde aparecen turnos, desacuerdos, diferentes puntos de vista, normas compartidas y emociones diversas.

En el grupo, las habilidades no solo se explican: se viven, se prueban y se ajustan en tiempo real.

Aprender de los iguales

Uno de los grandes beneficios del grupo es la posibilidad de aprender observando a otros niños y niñas. Ver cómo un compañero se expresa, pide ayuda, resuelve un conflicto o gestiona una emoción ofrece modelos cercanos y realistas, mucho más fáciles de interiorizar que los ejemplos puramente teóricos.

Además, el feedback de los iguales tiene un impacto especial: ayuda a tomar conciencia de cómo nuestras conductas influyen en los demás y favorece el desarrollo de la empatía y la perspectiva social.

Espacio seguro para ensayar y equivocarse

Los grupos de habilidades sociales se plantean como espacios cuidados, donde el error forma parte del aprendizaje. Los niños y niñas pueden ensayar nuevas formas de comunicarse, probar estrategias distintas y equivocarse sin juicio, recibiendo acompañamiento y guía profesional.

Esto reduce el miedo al rechazo, aumenta la confianza y facilita que, poco a poco, se atrevan a trasladar lo aprendido a otros contextos de su vida.

Desarrollo de habilidades complejas

En el trabajo grupal se entrenan de manera directa habilidades que en sesión individual solo pueden abordarse de forma parcial, como:

  • Respetar turnos de palabra

  • Negociar y llegar a acuerdos

  • Manejar conflictos con otros

  • Aceptar normas comunes

  • Cooperar en actividades compartidas

  • Aprender a ganar y a perder

  • Regular emociones intensas en interacción con iguales

Todas estas competencias emergen de forma natural cuando hay más de una persona implicada.

¿Y el trabajo individual?

El formato grupal no sustituye al trabajo individual, sino que lo complementa. Antes de incorporarse a un grupo, siempre se realizan sesiones individuales previas, que permiten conocer al niño o niña, trabajar aspectos básicos de regulación emocional, anticipar cómo será el funcionamiento del grupo y preparar las herramientas necesarias para que la experiencia grupal sea positiva.

Estas sesiones ayudan a que el niño o la niña llegue al grupo con mayor seguridad, comprensión de las normas y recursos suficientes para aprovechar el trabajo compartido.

Un aprendizaje que se generaliza mejor

Uno de los mayores beneficios del grupo es que facilita la generalización de los aprendizajes. Al entrenar las habilidades en un contexto social real, resulta más sencillo que lo aprendido se traslade después al colegio, a la familia o a otros espacios sociales.

En definitiva, los grupos de habilidades sociales ofrecen un entorno vivo, dinámico y significativo, donde los niños y niñas pueden desarrollar competencias sociales fundamentales acompañados por otros y guiados por profesionales, siempre respetando sus ritmos y necesidades individuales.