
Mitos sobre la logopedia
A pesar de haberse dado a conocer durante los últimos años, la logopedia sigue siendo una profesión desconocida para muchas personas. A menudo, quienes acuden por primera vez al logopeda lo hacen con algunas ideas preconcebidas que no siempre son ciertas.
En la publicación de hoy, desmontaremos algunos de los mitos más frecuentes sobre la logopedia y los logopedas.
Los logopedas solo enseñan a decir la ‘’erre’’
Falso. Si bien es cierto que la articulación es una de las áreas más frecuentes de trabajo, los logopedas abarcamos muchas más. Por definición, la logopedia es la disciplina que se ocupa de la prevención, detección, evaluación, diagnóstico y tratamiento de todas las alteraciones que afectan a la audición, la deglución, el habla, la comunicación, el lenguaje y la voz, tanto en la población infantil como en la edad adulta.
La logopedia es solo para niños
La logopedia es una profesión que puede trabajar en todas las etapas vitales, abarcando desde la atención temprana en la población infantil hasta la intervención en la edad adolescente, adulta y en la tercera edad. Los logopedas intervienen en cualquier etapa en las que exista algún tipo de alteración de la comunicación y del lenguaje y lo hacen desde distintos ámbitos.
Ya hablará, cada niño tiene su ritmo
Aunque la premisa de que cada niño tiene su propio ritmo es cierta, es muy importante estar atentos a ciertas señales de alarma que no debemos ignorar. Cuanto más retrasemos la intervención, más difícil será abordar las dificultades.
Si el niño entiende, no tiene ningún problema
La comprensión y la expresión son dos habilidades igual de importantes y diferentes entre sí. Un niño puede comprender lo que escucha y seguir instrucciones, pero no ser capaz de expresarse oralmente de forma correcta. Por ello, sería importante trabajar dicho aspecto a la mayor brevedad posible.
Los logopedas solo trabajan individualmente
Aunque la principal forma de trabajo sea mediante sesiones individuales, en algunas ocasiones también realizamos sesiones grupales con niños cuyas dificultades sean similares. Además, es importante la coordinación constante con las familias y los colegios o escuelas infantiles, con el fin de aportar la ayuda que necesita el niño no solo en las sesiones logopédicas, sino en cada uno de los diferentes contextos.
“En unas pocas sesiones se soluciona todo”
Es imposible determinar la duración exacta de la terapia, ya que cada niño tiene su ritmo de aprendizaje y sus tiempos. El éxito de la terapia depende del trabajo conjunto entre el peque, el logopeda y la familia y de la constancia, implicación y el tiempo invertido.
Derribamos mitos, ya que es el primer paso para valorar esta profesión como se merece y conocerla de verdad.
