mejor psicologo infantil Gijón

En muchos entornos ( como en el colegio, parque e incluso en casa), los padres y madres se enfrentan a comportamientos de sus peques que parecen “fuera de control”: rabietas, gritos, rechazo a ciertas actividades o dificultad para seguir instrucciones.

En muchas ocasiones, la pregunta que se nos genera es la siguiente:

“¿Mi hijo tiene un problema de conducta o está reaccionando desde una desregulación sensorial?”

Entender esta diferencia es clave para ofrecer la ayuda adecuada y evitar interpretaciones erróneas que pueden generar más frustración que soluciones.

¿Qué es un problema de conducta?

Un problema de conducta ocurre cuando el niño elige actuar de una forma inadecuada, generalmente como un medio para conseguir algo (atención, control, evitar una tarea, etc.).
Suele estar relacionado con aspectos emocionales, sociales o educativos, y el niño tiene cierto grado de control sobre su comportamiento.

Algunos ejemplos son:

  • Negarse a recoger los juguetes porque quiere seguir jugando.

  • Desarrollar una rabieta para obtener unas chuches.

  • Interrumpir constantemente en clase buscando atención.

 ¿Qué es la desregulación sensorial?

La desregulación sensorial, en cambio, no es una “mala conducta”, sino una respuesta neurológica involuntaria ante estímulos que el cerebro no logra procesar adecuadamente.
El niño no está eligiendo reaccionar así; su sistema nervioso está intentando protegerse o buscar equilibrio. En general, el cuerpo se prepara para un ataque o amenaza ante estímulos que no deberían provocarlo.

Ejemplos comunes:

  • Taparse los oídos ante ruidos fuertes.

  • Evitar el contacto físico o ciertas texturas.

  • Buscar moverse constantemente o chocar con objetos.

  • Tener crisis intensas en lugares con mucha estimulación (centros comerciales, fiestas, etc.).

Si piensas que tu peque responde a alguna de las anteriores cuestiones no dudes en contactar con nosotros.